¿Cómo puedo revalorizar mi casa con una reforma?

¿Cómo puedo revalorizar mi casa con una reforma?

La venta de una casa suele convertirse en algo farragoso. En ocasiones nos preguntamos cuál es la mejor opción a la hora de vender una vivienda. Ante esa duda nos encontramos con dos opciones: vender la casa tal y como está, o hacer una reforma y ponerla a la venta en condiciones óptimas y con un precio más elevado.

Lo primero que hay que valorar es el presupuesto que disponemos. Tenemos que estudiar nuestras cuentas y ver cuánto dinero estaríamos dispuestos a invertir en reformar la casa que queremos vender. Debemos valorar el estado integral de la vivienda y qué partes son las que necesitan una remodelación. Además hay que tener en cuenta la zona y la ciudad en la que nos encontramos, ya que no es lo mismo el precio del metro cuadrado en un lugar que en otro.

Lo primero y más importante es que los servicios básicos de la casa se encuentren en buen estado. Las tuberías, grifos, caldera, etc. Debemos mostrar una casa en la que se pueda entrar a vivir. En segundo lugar los suelos, las ventanas y paredes, y por último los fuegos o vitrocerámica, la ducha, o el inodoro. Una vez hemos hecho el examen exhaustivo, valoraremos qué queremos reformar y cuánto dinero queremos emplear en la reforma.

Hay una serie de pros y de contras. La parte negativa es la reforma en sí. Las obras a menudo se demoran, los plazos pueden no cumplirse y eso puede conllevar retrasos a la hora de poner la casa la venta. Si tenemos claro que queremos vender, hay que hacerlo lo antes posible. Es importante valorar la necesidad de venta y los plazos que tenemos, ya que una obra puede cambiarlo todo. Por ejemplo, si la venta de la casa implica la posibilidad de compra de otra vivienda es preferible optimizar el tiempo de venta.

La parte positiva es que la casa va a valer más. Eso sin tener en cuenta la parte meramente estética. Por ejemplo, si la vivienda es antigua y tiene el suelo de baldosa podemos cambiarlo por una tarima flotante, que es bastante económica y cambia por completo la vivienda. Si las paredes son de gotelé, se puede valorar quitarlo y dejar la pared en liso, o pintar de nuevo toda la casa. Las viviendas, como la vida en general, se mueven por modas y están en continuo cambio y evolución. Lo que se llevaba hace cinco años ahora está pasado de moda, aunque como todo sobre gustos no hay nada escrito. Las ventanas son los focos en los que todo el mundo se fija. Son la entrada de la luz, pero también del calor y del frio. Si son muy viejas, los compradores pensarán que la casa no está bien aislada y podrán valorar pedir una rebaja del precio final.

No es recomendable hacer una reforma estética. Puede ocurrir que invirtamos dinero en ese tipo de reforma y que no guste a los compradores. Entonces el dinero que hemos empleado no servirá para mucho. Una reforma que un comprador puede valorar de manera positiva, para otro puede suponer una pérdida de valor, ya que hay compradores que lo que buscan es una ubicación y unas medidas para después hacer una reforma integral del inmueble. No se deben pintar las paredes de colores, comprar mobiliario nuevo o sobrecargar la vivienda.

La parte estética también cuenta

Cuando entras por primera vez en una casa llevas los ojos muy abiertos e intentas centrar la vista en aquellas cosas que consideras más importantes. Por supuesto que la estética llama la atención pero nadie compra una casa porque sea bonita o fea. Cada uno tienen sus factores de importancia pero la realidad es que la gran mayoría de los compradores quieren saber el estado de los suministros, y si las ventanas están bien aisladas.

Por lo tanto, reforma sí, pero con cautela. Las modificaciones recomendadas son siempre muy neutras. Hay que dejar a un lado los gustos personales, aunque tengamos la mejor de las intenciones. No debemos invertir demasiado dinero en la reforma porque corremos el riesgo de no recuperarlo. Cuando nos metemos en una remodelación tratamos de conseguir mayores beneficios a la hora de la venta, por tanto tenemos que tratar de equilibrar bien el gasto.

Todo lo anterior no está reñido con la estética. Que la reforma sea básica no quiere decir que no aportemos la mejor versión de nuestro hogar. El orden, la limpieza, el cuidado de las cosas e incluso la decoración pueden ayudar, aunque se queden en segundo plano. La primera impresión es muy importante, aunque el amor no siempre llega de esa manera.

 

Fuente: elEconomista

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