La presencia del amianto en nuestro entorno

retirada de amianto

La presencia del amianto en nuestro entorno

A pesar de que hace años que existe conciencia de los peligros del amianto para la salud, aún sigue sin haber un censo oficial de los edificios que esconden este material en España como sí ocurre en otros países. Como profesionales de la retirada de amianto te recordamos que en nuestro país está prohibido su uso desde 2002, pero que aún persiste en cierta medida en nuestro entorno. En el conjunto de la Unión Europea el objetivo es erradicarlo de todo tipo de edificaciones en 2028.

La Asociación de Víctimas de Amianto (Avida) recuerda que está sobradamente demostrado que este silicato natural está relacionado con el mesotelioma pleural (cáncer en la pleura), con la asbestosis, las placas pleurales, la fibrosis pleural difusa y el cáncer del tracto gastro-intestinal. La cuestión es que, hasta que se prohibió su fabricación en España en 1984 y 1993 y después en 2001 en el caso del crisotilo, se habían estado comercializando durante décadas hasta 3.000 productos que lo contenían. Hoy día, empresas como Grupo Torres & Ocaña hemos de proceder a su retirada, atendiendo a un protocolo muy estricto.

Un material usado de forma masiva desde la Antigüedad

En los años 50, el amianto, comercializado bajo los nombres de uralita y fibrocemento, se comenzó a usar de forma masiva en construcción por sus propiedades ignífugas y aislantes. También por ser maleable y resistente a la tracción. Se usaba para el aislamiento térmico de espacios y conducciones, la insonorización de espacios y la fabricación de tuberías y tubos de conducción de humos. También para hacer depósitos contenedores de agua.

Víctimas del amianto

Según las estadísticas, entre 1994 y 2008 fallecieron en España 3.943 personas por enfermedades vinculadas de forma directa con el amianto. Sobre todo,  profesionales expuestos durante décadas a este silicato. Pero no solo ellos, sino también sus familias teniendo en cuenta que las fibras microscópicas se adherían a la ropa y luego eran inhaladas.

La peligrosidad del amianto depende del tipo de estructura en la que se encuentre. Por eso, si está debidamente aislado y bien conservado no es tan preocupante aunque siga siendo necesaria su retirada. Donde la necesidad es imperiosa es en el caso de los falsos techos de las oficinas o en las instalaciones de aire acondicionado. Recuerda que el amianto, cuando se rompe, libera polvo de fibras que pueden resultar potencialmente peligrosas en caso de inhalación. Por eso su desinstalación y retirada ha de quedar siempre en manos de empresas especializadas.

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